La Diócesis de Orizaba explicó que colocar ofrendas a los difuntos es una tradición cultural más que religiosa, según informó el padre Helkyn Enríquez Báez, vocero diocesan, este martes 31 de octubre en Orizaba, Veracruz. Esta práctica ha evolucionado desde la época prehispánica, incorporando elementos cristianos y adaptándose a nuevas expresiones.
El padre Enríquez Báez destacó que actualmente las ofrendas incluso incluyen recuerdos a mascotas fallecidas, reflejo del dinamismo cultural que acontece más allá del ámbito religioso. La celebración católica distingue el 1 de noviembre como la fiesta de Todos los Santos y el 2 de noviembre como la conmemoración de los fieles difuntos, recordando a los cristianos que descansan en paz.
Esta tradición, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, combina fe, cultura y simbolismos. Sin embargo, enfrenta el desafío de la influencia internacional del Halloween, que ha introducido costumbres como pedir dulces disfrazados de personajes oscuros o “demoníacos”.
Para promover la identidad católica, la Diócesis impulsa iniciativas como ‘Holywins’, que invita a niños y jóvenes a vestirse de santos para expresar la comunión entre la Iglesia militante, triunfante y purgante. El papa Francisco enfatizó en 2014 que el recuerdo de los difuntos es un acto de esperanza firme en la vida eterna, fundamentada en Dios.


