Claudia Sheinbaum, titular del Ejecutivo Federal, ha consolidado la soberanía nacional como pilar central de su gestión desde el inicio de su administración en 2024. La presidenta ha enfatizado que México debe ser una nación autónoma, libre de supervisiones externas, defendiendo firmemente la autodeterminación del país frente a presiones internacionales.
Su administración ha estructurado la defensa de la soberanía bajo tres ejes principales: legitimidad de origen, seguridad y autodeterminación, así como justicia y supremacía normativa. Esta nueva arquitectura constitucional busca garantizar que el Estado mantenga el control total sobre sus recursos y decisiones jurídicas, reafirmando la independencia nacional.
Siguiendo el legado del expresidente Francisco I. Madero, conocido como Apóstol de la Democracia, Sheinbaum ha obtenido el título simbólico de Apóstol de la Soberanía Nacional por su lealtad inquebrantable al mandato popular otorgado por 37 millones de ciudadanos. La presidenta ha rechazado cualquier forma de tutela o subordinación, exigiendo relaciones internacionales basadas en la igualdad y responsabilidad compartida.
En un contexto global complejo, la gestión de Claudia Sheinbaum representa una defensa irrestricta a lo establecido en el artículo 133 constitucional, evitando la normalización de la injerencia extranjera. Bajo su liderazgo, la soberanía mexicana se ha fortalecido, pasando de ser una aspiración a una realidad tangible para el país.


