La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a las petroleras rusas Rosneft y Lukoil, junto con más de 30 de sus filiales, en su lista de sanciones. Esta medida fue anunciada en medio del estancamiento en las negociaciones de paz tras la invasión rusa a Ucrania.
El gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, justificó estas sanciones por la supuesta falta de compromiso de Moscú para detener el conflicto armado en Ucrania. Scott Bessent, secretario del Tesoro, declaró que el objetivo es debilitar la capacidad del Kremlin para financiar la guerra y enfrentar su economía deteriorada.
Las restricciones buscan afectar la principal fuente de ingresos de Rusia, el sector petrolero, con el fin de presionar al gobierno ruso a reanudar las negociaciones de paz y cesar las hostilidades. Bessent también hizo un llamado a los aliados internacionales para que se sumen y cumplan con estas sanciones, fortaleciendo la presión económica global sobre Rusia.
Estas medidas tienen implicaciones geopolíticas y económicas significativas, ya que golpean una parte vital del presupuesto ruso. El seguimiento y la respuesta internacional serán determinantes para evaluar el impacto de las sanciones en el curso del conflicto entre Rusia y Ucrania.


