El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó a inicios de esta semana que el estrecho de Ormuz es un “nuevo territorio de Estados Unidos”, generando preocupación internacional. La declaración fue difundida a través de su red social, acompañada de un mapa que señalaba esta ruta marítima estratégica del golfo Pérsico al golfo de Omán.
Trump insiste en control del estrecho de Ormuz
Esta no es la primera vez que el mandatario estadounidense lanza esta idea. El pasado viernes, en un mitin en Long Island, Donald Trump expresó que, tras “derrotar a Irán”, consideraría formalmente al estrecho de Ormuz como territorio bajo soberanía estadounidense. Según sus palabras, ningún buque podría transitar el estrecho sin autorización de Estados Unidos.
Desde febrero, Washington ha intensificado operaciones militares en la región para limitar la capacidad militar iraní, con la intención declarada de controlar esta vía crucial para el transporte global de petróleo y gas natural. Trump puntualizó: “Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz. ¡Creo que nos lo quedaremos!”, una postura que ha sido rechazada por el gobierno de Teherán.
Contexto y repercusiones en la geopolítica energética
La tensión en el estrecho se agudiza tras el vencimiento el 17 de agosto de un memorando de junio que establecía un cese temporal de operaciones militares. Este paso estratégico es fundamental, ya que la vía marítima es un punto clave para la exportación mundial de hidrocarburos.
La declaratoria de Trump marca un incremento en la disputa por el control de esta zona. El estrecho de Ormuz continúa siendo un epicentro de conflicto ante la importancia geopolítica y energética que representa para varias naciones.


