El sector hotelero de Quintana Roo, junto con autoridades federales y estatales, ha puesto en marcha una estrategia para transformar el sargazo en un recurso comercial. Esta iniciativa permite convertir el alga, que actualmente representa un reto ambiental, en materia prima para diversos productos, fortaleciendo así la economía circular en la región.
Estrategia integral para la gestión y valorización del sargazo
Ante el desafío ambiental que representa el sargazo, hoteleros de la Riviera Maya han invertido 150 millones de dólares anuales en investigaciones para aprovechar este recurso de manera sostenible. La iniciativa prioriza la recolección del alga en altamar antes de su llegada a las playas, con el objetivo de preservar el turismo, que representa el 80 por ciento de la economía estatal.
Ignacio Muñoz, director ejecutivo de Sis We Love, destacó que el proyecto busca “convertir lo que es un pasivo en un activo comercializable”, asegurando la capacidad de inversión y la sustentabilidad de la gestión conjunta entre el gobierno federal y el estado de Quintana Roo.
Productos y beneficios de la economía circular del sargazo
El plan contempla un polo de desarrollo de economía circular en Puerto Morelos para procesar el sargazo en múltiples vectores productivos. La materia prima podrá transformarse en biogás, biometano, biofertilizantes, bioestimulantes, mejoradores de suelo, además de biomateriales como bioplásticos y biocartón.
Muñoz detalló que ya existe certidumbre tecnológica para estos procesos y que actualmente se trabaja en la estructuración de toda la cadena de valor, lo que permitirá maximizar los resultados económicos y ambientales.
Innovación y sustentabilidad para el desarrollo regional
El proyecto Caribe Circular invita a inversiones nacionales e internacionales con la meta de lograr la autosuficiencia industrial en un plazo de 18 a 36 meses. Esta iniciativa no solo protege un sector clave para Quintana Roo, sino que también promoverá la generación de nuevos empleos, fortaleciendo el desarrollo económico sostenible en la entidad.
Este modelo constituye un referente internacional en innovación ambiental al demostrar cómo un desafío ecológico puede convertirse en una oportunidad económica para el Caribe mexicano.


