El primer ministro británico, Keir Starmer, se reunió este jueves en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping, para apostar por una nueva etapa de deshielo tras casi dos décadas de fricciones. Ambos líderes acordaron relanzar la relación bilateral y construir una alianza estratégica consistente y a largo plazo.
Starmer destacó que China es un actor vital a escala global y afirmó que el acercamiento puede ayudar a aliviar el coste de vida en el Reino Unido. Durante la reunión también se discutió la posibilidad de eximir de visado a ciudadanos británicos para facilitar los viajes y promover los intercambios culturales.
Xi Jinping calificó como un imperativo el incremento del diálogo entre ambos países ante un mundo turbulento y se mostró confiado en que resistirán el juicio de la historia si superan las diferencias. En 2023, se registraron unas 620,000 visitas de británicos a China, lo cual refuerza el interés en fortalecer los lazos.
A pesar de la relevancia de esta visita, el expresidente estadounidense Donald Trump calificó el acercamiento como muy peligroso y recomendó prudencia a Reino Unido. Starmer defendió que una relación más sólida con China contribuirá a enfrentar los retos económicos del país, anticipando un seguimiento a las negociaciones bilaterales.


